(R.P.) La superficie de cultivo bajo plástico sigue creciendo en Almería llegando a las 31.034 hectáreas durante el pasado año, aunque al mismo tiempo la producción también se redujo respecto al año anterior con 3,2 millones de toneladas.

Destaca en primer lugar el tomate con 825 mil toneladas, pimiento con 707 mil toneladas, la sandía con 477 mil toneladas y el pepino con 459 mil toneladas. Por debajo de las cien mil toneladas se encuentro el melón con 91 mil toneladas y la judía verde con 7 mil toneladas.

La judía verde sigue perdiendo cuota en la producción almeriense, igual que el melón y la lechuga. En el caso del melón la presión competitiva de otras zonas productoras está provocando un paulatino retroceso. Además, muchos agricultores optan por mantener el cultivo de pimiento para reducir riesgos en cuanto a la inversión y la rentabilidad obtenida. El pimiento, que había superado al tomate el pasado año, ha vuelto al segundo lugar, ya que el tomate se ha incrementado en un diez por ciento superando con creces las diez mil hectáreas de cultivo.

Al igual que el tomate sigue creciendo, también lo hace la sandía, debido sobre todo a los precios positivos para los agricultores. Sin embargo, en producción descendió tanto la sandía como el tomate, debido a las bajas temperaturas y a la afección de virosis durante el pasado año.

En Almería las condiciones climatológicas fueron ligeramente peores, aunque sin olas de frío que impactarán de forma importante, por lo que la oferta global se mantuvo durante toda la campaña. Las cotizaciones de la mayor parte de los productos se redujeron, especialmente en berenjena y calabacín, donde cayeron más de un veinte por ciento. Solo se incrementaron en los precios medios de sandía, melón y lechuga. El valor general de la producción cayó un ocho por ciento alcanzando los 1.928 millones de euros.

A pesar de la reducción de la producción, la exportación aumentó con unos 2,6 millones de toneladas, un hecho significativo ya que se lograron incrementar los volúmenes de ventas en los mercados internacionales. El porcentaje de la producción comercializada en el exterior alcanzó el ochenta por ciento, un máximo en los últimos años, aunque esta cantidad se logró exclusivamente dentro del mercado europeo según la Dirección General de Aduanas.

Control biológico
Durante toda la campaña se constató el éxito del control biológico, especialmente en calabacín. En tomate, los problemas fuero mucho más graves con incidencias importantes sobre la producción y el aumento de la superficie de sandía. La superficie cultivada bajo control biológico descendió en un seis por ciento, con un total de 24.061 hectáreas. En pimiento, la cuota alcanza prácticamente el cien por cien, mientras que en melón supone un sesenta y nueve por ciento y la sandía un veintidós por ciento. La berenjena supone un setenta por ciento y el tomate un sesenta y un por ciento respecto a los cultivos si control biológico de plagas.

La provincia de Almería cuenta en la actualidad con más de 2.600 hectáreas cultivadas en ecológico bajo invernadero (un 10 % de la superficie total invernada) y es un sector estratégico para los productores, que prevén llegar a las 5.000 hectáreas en el próximo lustro. La producción de ecológico en invernadero seguirá creciendo si se mantiene la actual demanda. Y es que el consumo ecológico en los mercados europeos ha experimentado en los últimos cinco años crecimientos sostenidos, así como el gasto alimentario en ecológico, donde destaca especialmente la demanda de frutas y hortalizas bio.

Entre los retos del sector a corto plazo se marca la mejora de la gestión de los recursos hídricos para garantizar la seguridad y sostenibilidad, dar un nuevo impulso a la agricultura ecológica y sostenible a través de un mayor esfuerzo en materia de innovación, mantener el equilibrio en la cadena agroalimentaria, apostar por un modelo de economía circular que permita la mejora de la gestión de residuos plásticos y vegetales, la mejora de las infraestructuras de transporte y el apoyo a los programas operativos de las OPFH, cuya continuidad se defenderá en la nueva reforma de la PAC.