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La campaña andaluza de cítricos 2018/19 ha sido una campaña nada favorable para el sector, que la define como "crítica".

Al aumento de la producción, las incidencias en el desarrollo biótico del cultivo y el aumento de los costes de producción relacionados con la energía eléctrica, combustibles y la mano de obra; se une un descenso generalizado de las cotizaciones medias de los cítricos y una disminución de la demanda en los mercados.
En lo que se refiere al desarrollo del ciclo biológico del cultivo, la campaña ha estado marcada por la ausencia de incidencias climatológicas extremas durante el desarrollo del ciclo biológico del cultivo, lo que ha tenido como resultado una mayor producción en árbol. Sin embargo, la peculiaridad más importante que ha caracterizado la campaña ha sido el retraso registrado en el comienzo de la misma que, dependiendo de la zona de producción, ha llegado a ser de dos o tres semanas y, por consiguiente, el solape en la producción y comercialización de las distintas variedades de cítricos.
La floración y el cuajado del fruto se han visto beneficiados por la ausencia de precipitaciones intensas, temperaturas extremas o vientos fuertes que pudieran favorecer la caída o perdida de flor en árbol, obteniéndose una mayor cantidad de fruto en árbol y, consecuentemente, una disminución del calibre medio, dependiendo de la zona de producción. Sin embargo, las precipitaciones y las temperaturas bajas del momento de floración, o el retraso en la llegada de las temperaturas cálidas en determinadas zonas de producción, han propiciado un retraso de entre 10 y 15 días en la floración y cuaje. Asimismo, los meses de verano han estado marcados por la ausencia de temperaturas altas extremas, lo que ha favorecido la transpiración del cultivo y ha reducido el cierre de estomas de la planta para frenar la evaporación, lo que, en definitiva, ha favorecido el crecimiento vegetativo y del fruto en árbol. Por otro lado, en determinadas zonas de producción andaluzas el clima ha sido seco, teniendo que recurrir a un mayor número de riegos y obteniendo un calibre algo inferior de la fruta, como puede ser el caso de las mandarinas Clementinas Tempranas en Huelva o el limón Fino de determinadas zonas de la provincia de Málaga.
En lo que respecta a la comercialización de los cítricos andaluces, en la campaña 2018/19 se registra un descenso medio generalizado del 23% en las cotizaciones, variando entre el 15% en el caso de la naranja, el 25% en el limón y el 29% en la mandarina. En general, la campaña ha estado caracterizada por un ritmo lento y escalonado en la recolección en campo, como consecuencia de las bajas cotizaciones, lo que ha supuesto, asimismo, un ritmo de trabajo en las centrales de manipulación y envasado inferior al de campañas precedentes. Otros circunstancias específicas de la campaña que han incidido en la ralentización de la comercialización, han sido: la salida al mercado de fruta con un índice bajo de maduración, la concentración de la oferta nacional, los impedimentos climatológicos en la recolección de la cosecha en las variedades más tempranas, el aumento de los costes de recolección y las dificultades para encontrar mano de obra en el campo. Por otro lado, otras circunstancias externas también han incidido en el desarrollo de la campaña, como la presencia en el mercado de fruta procedente de otros países productores con precios más competitivos, los problemas logísticos de transporte ocurridos en Francia, o la ausencia de bajas temperaturas, que tanto se asocian con el consumo de este tipo de fruta.
En general, ha existido una dificultad para alcanzar cotizaciones medias óptimas que cubriesen, tanto los gastos de producción en campo, como los gastos de almacén en las centrales de manipulación. En este sentido, las exportaciones de cítricos andaluces han estado marcadas por la presión ejercida por la gran distribución sobre los precios de venta; por el adelanto y aumento de la cosecha de cítricos de otros países productores y competidores, como Turquía, Grecia, Marruecos o Egipto, favorecidos por la climatología y, en el caso de Egipto, por la devaluación de la moneda; por el solape de variedades con las producciones de otros países; y por la prolongación de la entrada de contingentes y la reducción de aranceles para la entrada a Europa de fruta de otros países productores, como Sudáfrica, a pesar de las afecciones de mancha negra, tanto de este país como de Argentina, que siguen preocupando en Europa. Fuente: Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía

Citruspreise Valencia Woche 38/2019